Hoy quiero abrirme y compartirles una parte de mi vida que ha sido difícil de enfrentar:
mi lucha constante contra el síndrome del impostor.
Aunque pueda parecer que tengo éxito en ciertos aspectos de mi vida, la verdad es que a menudo me siento como si no fuera real, como si en cualquier momento alguien pudiera descubrir que no soy tan competente como aparento ser.
Uno de los momentos más vívidos en los que experimenté este sentimiento fue cuando me invitaron a un evento para darme un reconocimiento por mis logros. Recuerdo estar en esa situación, rodeada de personas aparentemente seguras y talentosas, mientras yo me sentía como una intrusa que no merecía estar allí. A pesar de los elogios y reconocimientos que recibí, siempre había una voz en mi cabeza diciéndome que no era lo suficientemente buena para estar ahí.
Este sentimiento de ser un impostor ha afectado muchas áreas de mi vida. No hace mucho tiempo me invitaron a ser parte de un evento en donde iba a estar con otros conferencistas, y en lugar de enfrentar el desafío con confianza porque era un tema dominado por mí, me limité a mí misma. Como resultado, perdí oportunidades importantes de crecimiento y desarrollo personal.
Pero la verdad es que este sentimiento de ser un impostor no se limita a situaciones específicas; es una sensación constante que me acompaña en mí día a día. A menudo me encuentro cuestionando mis logros y habilidades, preguntándome si realmente merezco el éxito que he alcanzado. Incluso cuando los demás me elogian, no puedo evitar pensar que están equivocados o que simplemente están siendo amables.Sin embargo, he aprendido que no estoy sola en esta batalla.
Muchas personas luchan con el síndrome del impostor, incluso aquellas que aparentemente tienen todo bajo control. Reconocer y compartir mi lucha con otros ha sido un paso importante en mi camino hacia la superación de este sentimiento paralizante.
Además, he encontrado consuelo y apoyo en amigos, familiares y sobre todo mi terapeuta, que me han ayudado a desafiar mis pensamientos negativos y a cultivar una mayor confianza en mí misma.
Sé que la lucha no es fácil y que puede ser un camino largo y difícil. Pero estoy comprometida a seguir adelante, a desafiar mis miedos, creer en mi valor y capacidad para tener éxito. Porque al final del día, merezco reconocer y celebrar mis logros, por pequeños que sean, y a aceptar que soy capaz de mucho más de lo que mi mente a veces me hace creer.
Güey, te lo mereces!
Nos vemos luego, Yazz